28 sept. 2015

Mensajes en japonés

Foto vía f1fan.gr
Fernando Alonso tiene muchas habilidades, ayer domingo añadió una más a su currículum: Hablar en japonés sin saber japonés.

No fue el peor resultado en lo que va de año. Quizás uno de los mejores  en conjunto del equipo.

Como el propio Alonso ha dicho en su Twitter, la realización no muestra todas las conversaciones de radio, es cierto, escuchamos extractos sueltos. Pero también es cierto que en las catorce carreras que llevamos no habíamos escuchado nunca esto.



Si Alonso ha demostrado algo, es que es un gran piloto y aún más inteligente. Estamos habituados a que lluevan parabienes de rivales y amigos que destacan su fuerza psicológica. Y si hay alguien que sabe marcar el acento al contrario, es el asturiano. No es descabellado pensar que Fernando sabía que si decía lo que dijo por radio, la realización no sería manca de enseñárselo al mundo. A cada gran premio queda más a las claras que lucha contra diecinueve pilotos y veinte monoplazas, incluido el suyo propio. Y dentro de su "bala" gris grafito, en concreto lucha contra Honda.

"Ha sido la mejor vuelta que he dado a Suzuka en mi vida", admitía el sábado después de conseguir el decimocuarto puesto en clasificación. Si pudieron ver la "on board" admitirán que salvo alguna leve corrección, efectivamente el McLaren se muestra bastante más neutro, correcto. Sin ser un especialista ingeniero, solo hay que recordar como Fernando luchaba contra el coche al principio de temporada, y eso ya no ocurre. El problema es la velocidad, la potencia, el motor.

El día en que Pedrosa batió a todo un Valentino Rossi con su moto Honda en Aragón, el McLaren-Honda de Alonso solo era capaz de superar a extraviados y a los Manor.

En la casa de Honda, ante el incondicional público japonés, dejó claro que él tira del motor y no es el motor el que le empuja sobre la pista. En un inglés entrecortado, manchado con el ruido del McLaren, y en plena pelea de carrera, su mensaje se entendió en perfecto japonés.

Conducir el Honda es vergonzoso, de inferior categoría y frustrante.

En el fin de semana que se cumplían diez años de su primer título mundial, nueve del bicampeonato, algo se removería dentro de su cabeza. Recuerdos que siempre están ahí, pero que en tan redonda fecha es difícil que no vuelvan con un extra de emotividad.

En Japón, tierra fértil donde tiempo atrás consiguió dos victorias y otros tantos podios.

Más el conato de salida de Janson Button de la escudería británica. Lo que parece dejar al descubierto la poca confianza en el proyecto del próximo año. Algo pasa ahí dentro, que nadie es capaz de solucionar, y es seguro que Fernando Alonso como Button también lo sabe.

Todo ello sumó un cóctel explosivo que acabó detonándose en medio de la pista nada más comenzar a rodar.

Ha habido carreras peores, pero no lugares mejores. Un grito de rabia entendible en todas las lenguas, que al menos sacara los colores al motorista en su propio feudo.

El año se ha perdido, el ridículo está más que televisado. Pero que será lo que venga para el año que viene, que el "samurái" Fernando Alonso comienza a mandar sus mensajes en perfecto japonés.

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